Plántale cara a la cuarentena

Estamos viviendo un cambio brutal que va a afectar a nuestras vidas en todos sus ámbitos: económico, profesional, emocional… Y lo más difícil es aceptar ese cambio y adaptarnos a él. La duda y la inseguridad son algunos de los factores que nos retienen en ese miedo constante de «qué vendrá después», y apenas nos permitimos pensar en el ahora.

Pero ¿cuántos de nosotros vivía con miedo, tal vez sin ser conscientes, antes de esta pandemia? Miedo de cambiar de trabajo, de pareja, de vida, de ser emprendedor y dedicarnos a algo que nos apasione.

Yo misma ya vivía en la incertidumbre y en el miedo antes de esto. El trabajo que tengo no me llena, pero tengo miedo de dejarlo y dedicarme a algo que realmente me guste, porque ¿y si no lo consigo y me quedo en la calle? Y así van pasando los años (14 ya) y sigo estancada en lo mismo. Y el trabajo es solo un ejemplo.

Estamos viviendo un cambio brutal que va a afectar a nuestras vidas en todos sus ámbitos: económico, profesional, emocional… Y lo más difícil es aceptar ese cambio y adaptarnos a él. La duda y la inseguridad son algunos de los factores que nos retienen en ese miedo constante de «qué vendrá después», y apenas nos permitimos pensar en el ahora.

Detente y escucha tu mente.

Este azote a la humanidad es horrible. El coronavirus está dejando miles de muertos en todo el mundo, las repercusiones económicas van a ser desastrosas, y todos nos vamos a ver afectados.

Sin embargo, te propongo algo. Intenta ver este momento como algo positivo para ti. Porque sí, de todo lo malo se saca algo bueno. La vida nos está obligando a detenernos (a la mayoría). Aprovechemos eso, pero sin saturar la mente con Netflix, lecturas, y no nos volvamos locos escribiendo a todas horas, por favor. Hagamos caso al mundo. Detengámonos. Reflexionemos sobre el presente, sobre el ahora. Pensemos en lo que realmente necesitamos. Conozcámonos a nosotros mismos, aunque duela.

Somos muchos los que nos agobiamos cuando no tenemos nada que hacer (yo la primera), pero a causa de este agobio no podemos centrarnos en lo que queremos hacer, así que lo hacemos mal o no lo hacemos.

Insisto, detente.

Deja los proyectos que tengas entre manos, apárcalos un día, dos, una semana. Y esto ya no aplica solo a este periodo de cuarentena. En cualquier momento, cuando tienes la mente saturada, es mejor dejar de lado tus proyectos y hacer otras cosas. Ya verás cómo, mientras estás cocinando, viendo la tele, leyendo un libro o —y sobre todo— sin hacer nada, dejando que tus pensamientos bailen en tu cabeza sin prestarles mucha atención, te vendrán ideas y recuperarás las ganas de retomar ese proyecto con más energía que nunca.

Prueba la meditación. Es un gran aliado para relajarte y resetear tu mente. Me temo que los paseos, otro gran amigo para despejarse, se han acabado por ahora, pero puedes hacer un poco de ejercicio y salir a la terraza (si tienes) a tomar el sol y el aire.

Recuerda: las limitaciones te las pones tú.

Cierto es que, estando confinados por obligación, esta expresión parece perder valor, pero aún estando encerrados podemos hacer muchas cosas. Y si hablamos de nuestros proyectos de escritura, más aún.

Si eres escritor, seguro que tienes muchos proyectos empezados y muchas más ideas de proyectos por empezar. Como he dicho antes, no nos volvamos locos escribiendo, pero este es un gran momento para ponernos manos a la obra.

Organízate.

También es un buen momento para aprender a organizarse. Si pasas todo el día en casa, es buena idea ponerse un horario para llevar una rutina.

Intenta levantarte siempre a la misma hora. Pero si un día te apetece remolonear todo el día en la cama, hazlo. Y aprovecha para escucharte a ti mismo, para limpiar tu mente, para relajarte.

Haz una lista de tareas donde anotes todo aquello que te gustaría hacer durante el periodo de cuarentena. Y, cuando termines la lista, repásala y tacha todo lo que realmente no te importe dejar para más tarde.  

Yo siempre recomiendo llevar a cabo un solo proyecto de escritura a la vez, y si llegan ideas para otro, anotarlas y olvidarnos. Así es más difícil que la mente se disperse. Te lo dice alguien que siempre escribía dos o tres proyectos a la vez y que, ¡sorpresa!, nunca terminaba ninguno. Ahora llevo dos en dos años y empezando el tercero. Claro que hay escritores de todo tipo y muchos serán capaces de eso y más. No me cabe duda. Pero si no es tu caso, mejor céntrate en uno.

Te recuerdo que tienes un calendario de escritura que puedes descargarte aquí y que puede serte de utilidad para mantener la constancia de escribir diariamente.

No te olvides de anotar en la lista otras cosas que no tengan que ver con tu proyecto de escritura pero que debas o quieras hacer diariamente: cocinar, limpiar, ver un capítulo de una serie, un vídeo de Youtube, leer un rato… Pero sobre todo ponte horarios para hacer un poco de cada.

Sin embargo, insisto: si no tienes ganas, desconecta, apaga la mente, medita.  Y, sobre todo, no te culpes por no hacer todo lo que quieres hacer. Todos necesitamos poner los motores al ralentí de vez en cuando para recuperar energías y redescubrirnos.

Piensa a lo grande.

Ahora es el momento de plantearte un cambio. Hazte otra lista más general de lo que desees conseguir (o empezar) durante este estado de confinamiento. ¿Hace tiempo que quieres estudiar un curso de escritura, pero no tenías tiempo? Adelante. ¿Llevas mucho planteándote un cambio profesional? Busca en tu interior lo que realmente deseas y medita cómo conseguirlo. ¿Nunca encontrabas tiempo para hacer ejercicio o cocinar más sano? Nada te lo impide ahora.

Piensa en grande, redescúbrete, reinvéntate, piensa en qué puedes aportar al mundo y que al mismo tiempo te apasione.

Yo estoy en proceso, porque ya no quiero posponerlo más, porque he comprendido que las limitaciones me las ponía yo y solo yo, y porque cuando termine todo esto quiero ser capaz de adaptarme al cambio y crecer con él.

¿Y tú? ¿Estás aprovechando el confinamiento?

Por último, quiero agradecer a Sheila por haberme inspirado para escribir este artículo. Mucho ánimo, preciosa. ♥

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Nika Miniva

Soy escritora, correctora de textos y, por supuesto, lectora apasionada. Leo casi toda clase de libros, aunque mis favoritos son los de fantasía, terror, ciencia ficción y también el manga.

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