Relato: Despedida

—Dijiste que no ibas a venir —dijo Jan, sorprendido de verle.
—He cambiado de opinión. —Abel se metió las manos en los bolsillos. Pensó que había cometido un error al presentarse en casa de su exnovio, tal como le había insistido horas antes por teléfono—. Y bien, ¿de qué querías hablar?
—Sí, eso… Entra. —Se apartó de la puerta y la cerró tras Abel—. ¿Quieres algo de beber?
—No voy a quedarme mucho rato —avisó. No deseaba caer en la tentación y, estando tan cerca de Jan, eso era algo casi imposible.
—Vale… Directo al grano, entonces.
—Por favor. —Seguía con las manos en los bolsillos, aparentando tranquilidad e incluso frialdad, aunque le ardiera el pecho.
Había estado en casa de Jan cientos de veces, pero ahora todo se le antojaba extraño. Se sentía sin derecho a estar allí. Nervioso. Como si todo alrededor le gritara que ahí ya no era bienvenido.
—He estado pensando en nosotros. —Jan se apoyó en la mesa, sabiendo que sería inútil invitar a Abel a sentarse—. Sé que habíamos quedado en no hablar más de esto, pero cada día que pasa me convenzo más de que estamos cometiendo un error. Y estoy seguro de que tú piensas lo mismo.
—Te equivocas —respondió Abel secamente—. Las cosas no mejorarán. Seguiremos haciéndonos daño el uno al otro, volveremos a dejarlo, tendremos que pasar por esto de nuevo… Yo no deseo eso, Jan. Estoy agotado —confesó.
—No tiene por qué ser así. —Se acercó a él y le agarró de los hombros con suavidad. Le miró a los ojos y torció una sonrisa—. No podemos tirar a la basura cinco años… No cuando todavía nos amamos.
Abel no pudo hacer otra cosa que apartar la mirada. Había acudido a la cita convencido de que ya no le quedaban lágrimas por derramar, pero ahora apenas podía reprimirlas.
—No me hagas esto —rogó. Sabía que si no se daba prisa en salir de allí, acabaría cediendo, como siempre—. Lo nuestro no tiene solución. Lo siento, pero debo irme ya. —Se apartó de Jan lentamente y se dirigió hacia la salida.
—¡No pienso renunciar a ti!
Abel se detuvo. Solo debía salir por la puerta. Después, todo habría acabado. Se lo decía a sí mismo una y otra vez, y cuanto más lo pensaba, más difícil se le hacía.
Tras unos segundos interminables, suspiró y se fue de allí con el corazón encogido.

Abel paseó la vista por el parque, recordando la tarde de abril en que conoció a Jan. Apenas pasaban la veintena de edad. Poco después empezaron a salir y Abel decidió que aquella relación no duraría hasta verano. Sin embargo, habían estado juntos durante cinco primaveras en las que no se había arrepentido de nada.
Se sentó en el primer banco que encontró libre y dejó que el sol le calentara la piel. Era un día despejado y cálido, pero a Abel le parecía tan triste como cualquier día de lluvia. Allí sentado hizo un viaje por sus recuerdos, y no había ni uno solo en el que no se encontrara junto a Jan. Había formado parte de su vida durante cinco años y ahora lo estaba apartando de su lado.
Un sentimiento de soledad le invadió y, tras este, las dudas. ¿Realmente había tomado el camino correcto o, tal vez, era el más fácil? «Las parejas discuten de vez en cuando», le decían todos. Se levantó, resuelto a no pensar más en aquello. Había tomado una decisión, la había meditado durante mucho tiempo y no iba a arrepentirse de ella.
Cruzó el parque y llegó a la carretera. Por más que se obligara a dejar de pensar, no lo conseguía. Siguió avanzando y, entonces, escuchó el claxon cruel de un coche y el chirriar de ruedas sobre el asfalto.
Cayó de culo hacia atrás y escuchó al conductor maldecirle. Alguien se acercó para ayudarle y preocuparse por su estado, pero Abel solo sonrió y salió corriendo hacia casa de Jan.
¿Cómo podía haber sido tan estúpido? Hacía mucho tiempo ya que había decidido con quien pasar el resto de sus días, con quien quería discutir y reír y, sobre todo, tenía muy claro quién era la última persona a la que deseaba ver antes de morir.


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Nika Miniva

Soy escritora, correctora de textos y, por supuesto, lectora apasionada. Leo casi toda clase de libros, aunque mis favoritos son los de fantasía, terror, ciencia ficción y también el manga.

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